Sala IV

ISTIBUNA

El abandono de la Villa Romana de Estepona se produce en torno al siglo VI d.C, no será hasta el siglo X cuando el asentamiento se reocupe en el contexto de una importante reorganización de la costa malagueña. Las interpretaciones de diversos restos arqueológicos apuntan a que este asentamiento habría sido desde su origen fortificado con una necrópolis ubicada en la ladera entre la fortificación y el mar.

Entre los siglos XIII  y XIV, Istibuna es mencionada por las fuentes en numerosas ocasiones, sobre todo en el marco de la Batalla del Estrecho. En estos momentos el asentamiento presenta un caracter plenamente urbano y debía contar con dos recintos amurallados, por un lado la cerca de la medina y por otro, la antigua fortaleza altomedieval, a modo de alcazaba. El carácter de medina fortificada quedaría confirmado por el asedio sufrido en 1292 cuando los nazaríes conquistan la Istibuna meriní, o en 1309, cuando las tropas castellanas la cercan sin éxito.

Finalmente, en 1456 las huestes del rey Enrique IV conquistan Estepona.

MÁS ALLÁ DE LAS MURALLAS. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LAS DINÁMICAS URBANAS EN EL SUR DE AL-ANDALUS

TINAJA

Sala IV

Época bajomedieval

Tinaja de cerámica moldeada a torno con decoración estampillada. Este objeto proviene de un yacimiento subacuático.

JARRITAS

Época Islámica

Sala IV

Jarritas realizados en cerámica a torno, el situado a la derecha presenta pintura blanca. Fueron hallados en el casco histórico de Estepona.

BACINES

Época

Sala IV

Cerámica modelada a torno. Decoración a la cuerda seca. temas geométricos

TINAJA

Sala IV

Época islámica

Cerámica modelada a torno. Decoración estampillada.

Tema epigráfico: baraka (bendición)

JARRITA

Sala IV

Época bajomedieval

Cerámica moldeada a torno, encontrada en el casco histórico de Estepona.

GALERÍA SALA IV

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SALA III

DEL IMPERIO BIZANTINO AL CALIFATO OMEYA

Tras la invasión bárbara de principios del siglo V se dio el cese de la actividad romana y comenzaría una etapa de prosperidad que se daría durante la época bizantina y visigoda entre los siglos VI y VIII. Esa prosperidad venía dada por el comercio con el norte de África y el Mediterráneo Oriental. Los poblados romanos fueron abandonados en su mayoría y los bárbaros dejaron constancia de su asentamiento en dos yacimientos, uno de ellos en Estepona, Arroyo Vaquero y, el otro Vega del Mar en San Pedro de Alcántara. Estos dos puntos fueron centros de difusión religiosa además de núcleos productivos importantes, continuando con las actividades de la industria de salazones y la explotación agrícola del entorno lo que también trajo consigo un aumento de la población.

A partir del 552 la dominación de Bizancio repercute favorablemente en la economía su presencia en la zona costera. Esta época de bonanza vendría dada por el aprovechamiento de los recursos marítimos que fueron la principal fuente de recursos de estos, quedándose la agricultura en un segundo plano. Los bizantinos fueron expulsados entre los años 613 y 615, integrándose el territorio en el reino Hispano Visigodo. La presencia visigoda en Sierra Bermeja fue breve y de poca importancia, sin dejar de realizar actividades agrícolas y ganaderas, pero notándose la presencia variable en el territorio lo que seguramente alivió la presión y explotación en el bosque, dada en las épocas anteriores. La presencia visigoda en el territorio de Estepona se caracterizó por

la diferenciación entre asentamientos de costa e interior, así como sus respectivas economías. Por un lado, los asentamientos costeros estaban orientados al comercio marítimo con el norte de África, a las actividades relacionadas con el mar y a la agricultura litoral, por otro lado, los asentamientos interiores tenían como principal actividad la agricultura. La nobleza goda junto a la Hispano-romana controlaba la mayor parte de la tierra, lo que reducía las posibilidades del resto de la población dándose gran cantidad de acciones delictivas y bandolerismo. Es por ello que la mayoría de restos que encontramos de dicho periodo son sobre todo castillos e iglesias. Como dato significativo de esta época, está datada la implantación de una importante actividad metalúrgica que aprovechaba las peridotitas para la extracción de hierro, actividad que podemos ver en el yacimiento situado al norte de Estepona y denominado El Nico. Este dato nos muestra una capacidad de autoabastecimiento en materiales de hierro que no solo fueron usados en el comercio sino también con fines bélicos. En el siglo VIII parecen haberse deshabilitado estos núcleos visigodos, lo que coincide con la entrada de los musulmanes en la Península Ibérica.

Los nuevos habitantes denominarían al macizo que conforma Sierra Bermeja como “Gebal Alhambra”. El asentamiento de árabes y beréberes se dio de forma desigual, asentándose en las zonas llanas los árabes y en las zonas montañosas los beréberes, lugar perfecto para el refugio. Estos habitantes concentraron sus actividades en torno a las arquerías que ubicaron a pie de monte, dándose tierras cultivadas de forma intensiva con espacios naturales que las rodeaban, además de cultivos de secano de gran extensión, aunque de menor importancia que los cultivos de regadío. Se dio la aparición de una serie de núcleos defensivos nuevos a través del aprovechamiento de las antiguas vías romanas que unían Gibraltar con Málaga por la costa.

A mediados del siglo IX los pactos establecidos desde el principio de la conquista musulmana con los pobladores que entonces había en el territorio, quedan anulados por las grandes reformas que impulsó el emir Abd al-Rahman II. De esta forma la base productiva y legal de la antigua aristocracia hispano visigoda desaparece y esta, en un intento de huir, se vio obligada a refugiarse en el monte tal y como habían hecho los campesinos. Un lugar que sabemos que funciono como refugio fue el Castillo del Nicio.

LUCERNA

Sala III

Época Tardoantigua/1400 años

Lucerna de importación tunecina encontrada en Arroyo Vaquero.

Las lucernas son pequeñas lámparas utilizadas ya desde la prehistoria. Son los antiguos romanos quienes explotan su producción masiva y su uso generalizado para tener luz artificial. Se compone de un recipiente ovalado con un depósito y dos orificios, uno por donde se introduce una mecha y otro por donde entra el aire para alimentar a la llama. El depósito se rellena con aceite o grasa animal y empapa la mecha, que ha sido encendida previamente. Algunas incluyen asas. Se fabrican primero de hueso o piedra y luego de cerámica. Suelen llevar la estampilla con el nombre del taller o del alfarero que las realiza. Aunque las piezas más vistosas se hacen en bronce. Más tarde, los visigodos, musulmanes y cristianos también las emplean.

HEBILLA

Sala III

Época tardoantigua-1400 años

Hebilla de bronce encontrada en uno de los enterramientos del yacimiento de Arroyo Vaquero junto a otros objetos pertenecientes al ajuar personal como cuentas de collar.

PULSERAS

Sala III

Época tardoantigua-14000 años

Pulseras de bronce halladas en un enterramiento del  Yacimiento de Arroyo Vaquero.

Se encontraron en el brazo de uno de los difuntos estas tres pulseras de bronce con gravados finos.

JARRITA

Sala III

Época tardoantigua-1400 años

Jarra elaborada en cerámica a torno, encontrada en el yacimiento de Arroyo Vaquero.

GALERIA SALA III

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Museo Taurino

MUSEO TAURINO

El Museo Taurino “Antonio Ordóñez”, dedicado al torero, que, además, fue el primer empresario del coso taurino esteponero, fue inaugurado por el famoso torero Francisco Rivera Paquirri.

En este Museo se pueden observar multitud de objetos relacionados con la fiesta de los toros, tales como fotografías de importantes toreros de todas las épocas, cabezas de toros lidiados en tardes memorables, fotos de escenas en la plaza que pasaron a la historia, hierros y divisas de las ganaderías españolas y portuguesas, una completa colección de cartelería taurina y, sobre todo, diversos trajes de luces donados por los mejores toreros de España.

Desde el Museo Taurino se accede directamente a la Plaza de Toros de Estepona, diseñada por el arquitecto Juan de Mora Urbano e inaugurada en 1972, su particular diseño y su forma elíptica y asimétrica la caracterizan. 

CONTACTO

Telf: 952 80 71 48

HORARIO

Martes a Domingo  9:00-15:00

Horario reducido (Navidades, Semana Santa, Agosto y Feria)

Cerrado Lunes y festivos.

(Cerrado de viernes 6 a domingo 8 de noviembre 2020)

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CÓMO LLEGAR

Museo Paleontógico

MUSEO PALEONTOLÓGICO

Lo que hace único al Museo Paleontológico puesto que contiene una colección de más de 1200 especies de invertebrados marinos (moluscos, corales, crustáceos, etc.) con más de 50 especies nuevas.

La exposición consta de 800 especies de moluscos repartidos entre más de 4000 conchas fósiles y actuales. Además, presenta el único sirénido (vaca marina) fósil registrada en Andalucía para el Plioceno, así como vértebras y dientes de cetáceos (ballenas) y seláceos (tiburones), una colección de peces del Messiniense (5,4 millones de años) del Corredor Bético.

El museo paleontológico consta también de una importante colección de equinodermos (erizos marinos) de la cuenca del Guadalquivir con uno de los erizos (Clypeaster) más grandes de España, de 30 centímetros de diámetro. Una colección paleobotánica de más de 300 helechos, coníferas y plantas vasculares del Pérmico Inferior (Autuniense) de la Sierra Norte de Sevilla y una colección de ammonites del Jurásico Superior de Pedrera.

Algunas de estas piezas fueron descubiertos en estepona que lo hacen los fósiles más antiguos, incluyendo corales, moluscos, esponjas y estromatolitos.

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Museo Etnográfico

MUSEO ETNOGRÁFICO

El museo se ubica en los locales de la Plaza de Toros de Estepona, en la segunda planta en concreto, rodeado de jardines. Fue inaugurado con las aportaciones de la colección de aperos de D. Miguel López García y algunas otras de vecinos de Estepona. Las salas se estructuran en dos grandes bloques temáticos: el dedicado a las labores marineras (reproducciones de embarcaciones, artes y utensilios, etc.) y aquellas relacionadas con las agrícolas, vida doméstica, faenas agrícolas y ganaderas.

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Cómo Llegar

Corominas

DÓLMENES DE COROMINAS

En el año 2000, durante los trabajos de seguimiento arqueológico derivados del estudio de impacto ambiental de la autopista de peaje de la Costa del Sol, se encontró la que puede considerarse primera agrupación en necrópolis dolménica de la Costa del Sol.

Los dólmenes, situados en el paraje de Corominas, en Estepona (Málaga), con 5000 años de antigüedad, estaban revestidos y cubiertos por lajas de piedra, y sobre ellas se disponían túmulos de tierra y piedras, de los que se han conservado parte del anillo perimetral de grandes piedras que los delimitaba y contenía. En el interior de los dólmenes se exhumaron restos de varias decenas de enterramientos, vasijas de cerámica, útiles de piedra, puntas de flecha, hachas y adornos personales o ajuares, destacando los collares de cuentas de piedra y de conchas marinas.

En el yacimiento también se excavaron varias tumbas de época campaniforme, con unos 4000 años de antigüedad.

Ajuar enterramiento campaniforme de Corominas expuesto en el Museo de Málaga

ESPIRAL DE ORO

Edad del Bronce

Esta espiral de oro apareció en el sepulcro número 4 de Corominas, formando parte de lo que sería el ajuar del individuo enterrado.

Actualmente forma parte de la exposición del Museo de Málaga (Palacio de la Aduana), junto con el resto de objetos que formaban parte del ajuar.

Poceso de construcción del Centro de Interpretación de Corominas

Dibujos realizados por el ilustrador Alfonso Azpiri para los paneles del centro de interpretación Dólmenes de Corominas.

CÓMO LLEGAR

SALA II

IMPERIO ROMANO

Hace unos 2000 años, coincidiendo con el fin de la República romana y el inicio del Imperio a partir del emperador Augusto, el litoral del sur peninsular conoce una época de gran prosperidad basada en el incremento del volumen de la producción y comercialización de los recursos marinos, sobre todo gracias a la elaboración de salazones y salsas de pescado, entre los que destaca el famoso garum.

Las villae costeras: mansiones señoriales rodeadas de fábricas de pescado.

Como resultado del periodo de paz que se genera tras el periodo de guerras civiles, la población abandonó en muchos casos los antiguos asentamientos de tradición púnica situados sobre promontorios y se traslada a grandes villas en llanuras litorales, junto al mar. Estas villas, que gozaron de momentos de gran prosperidad durante unos 400 años, tenían dos partes fundamentales: la parte urbana, donde residía el propietario y su familia, y la parte rústica, donde se desarrollaban las actividades productivas y residían los trabajadores, tanto esclavos como libres.

El enriquecimiento de las familias propietarias de las grandes villas propicia que gasten elevadas sumas de dinero en la adquisición de estatuas de mármol y bronce, en la pavimentación de suelos con mármoles y mosaicos o en la construcción de lujosos baños privados, que invertirían tanto en sus residencias particulares como en los municipios, aportando importantes sumas para la construcción de edificios públicos, la dedicación de esculturas al emperador o la celebración de espectáculos públicos como una manera de adquirir prestigio social.

En cuando a la parte rústica de las villas, destacan, además de los almacenes, cocinas o viviendas de los trabajadores, los espacios destinados a la producción. En el caso de las villas costeras, encontramos grandes espacios destinados a la preparación del pescado, con piletas, aljibes, canalizaciones, etc. En relación con la comercialización de los productos, también son frecuentes los hornos tanto para la producción de ánforas, envases destinados a la exportación, como para la elaboración de vasijas para el uso diario o incluso de materiales de construcción (ladrillos, tejas, etc.).

Estas grandes villas constituyen el núcleo de la organización de la vida económica y social de las costas del Sur de la Península Ibérica entre los siglos I y IV d. C., y gracias al estudio arqueológico de sus restos podemos conocer detalles de los acontecimientos que afectaron a esta zona del Imperio romano como la invasión de los mauri norteafricanos en el siglo II, la crisis de las exportaciones de aceite y salazones durante el siglo III debido al auge de los productos africanos o la definitiva expansión del cristianismo durante el siglo IV.

El final de esta etapa y el comienzo de una época de gran inestabilidad en las costas del sur de la Península Ibérica viene marcado por el paso, durante el año 429, de los vándalos, uno de los pueblos germánicos que dará paso, poco después, a los visigodos.

Información complementaria

Arqueología de las Villae romanas de la costa malacitana

Horno Romano Altoimperial en el Saladillo

DOLIUM

Sala II

Época Romana

Los «dolia» son recipientes de gran tamaño destinados a la conservación y almacenaje, incluso hay ejemplares que admitían hasta 2000 litros. En función de su uso se pueden distinguir dolium vinarium (vino), dolium olearium (aceite), o dolium frumentarium (cereal). Generalmente no llevan asas, no tienen cuello y la base puede ser plana o redondeada. Las paredes del cuerpo son muy gruesas y se elaboraban con grandes desgrasantes para favorecer su resistencia.

TERRACOTA ANTROPOMORFA

Sala II

Época Romana

La terracota consiste en una mezcla de arcilla que se cuece a una temperatura de 980-990 ° C y tiene un color rojizo gracias a la presencia de sustancias ferrosas. Entre los productos cerámicos se diferencia en que es poroso, sin recubrimiento y de color.

Esta pieza se encontró en e yacimiento de Parque Antena. 

TERRA SIGILATA

Sala II

Época Romana

La terra sigillata, una clase de cerámica de gran calidad que aparte de su típico color rojizo se caracteriza por tener una superficie dura y brillante. El color rojizo brillante que tienen las piezas se debe a la aplicación de un engobe formado por un baño de arcillas depuradas antes de su cocción en el horno. El nombre de terra sigillata es debido al sello personal, “sigillum”, con el que cada alfarero marca e identifica sus productos.

El alfarero está asociado y vinculado a un determinado taller cerámico. Los sellos permiten diferenciar los productos de los distintos talleres, distinguiendo el origen, diseño y calidad de las piezas.

ANILLO DE ORO Y COLGANTE

Sala II

Época Romana

Anillo de oro datado en los siglos II y III d.C, encontrado en el casco Histórico de Estepona.

MONEDA EMPERADOR TRAJANO

Sala II

Época Romana

Moneda del Emperador Augusto, encontrada en La Alberica. Datada en el siglo II d.C.

LUCERNA

Sala II

Época Romana

Lucerna decorada con figura alada tocando la lira. Encontrada en la Villa Romana de las Torres y fechada en torno a los siglos I-II d.C.

GALERÍA ROMANOS

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SALA I

PREHISTORIA

Nuestros primeros ancestros: ¿neandertales en las tierras de Estepona?

El periodo más antiguo de la historia de la humanidad se denomina Paleolítico, durante el cual se suceden diversas especies predecesoras de los humanos modernos. En Estepona se han encontrado varias herramientas de piedra local (sílex o cuarcita) elaboradas con una tecnología que nos puede remitir al hombre de Neandertal (cuyos restos más cercanos han aparecido en la Cueva de Gorham, en Gibraltar), el inmediato antecesor del hombre actual.

Estos ancestrales objetos han aparecido en sitios como Corominas, Arroyo Vaquero y el propio Casco Histórico de Estepona. La llegada del Homo Sapiens, el hombre moderno, a la Península Ibérica hace unos 30.000 años coincide con la paulatina desaparición de los últimos neandertales.

El hombre empieza a producir sus primeros alimentos. Entre el “neolítico” y la “Edad de los metales”.

Hace unos 7000 años, durante el conocido como “periodo Neolítico”, se producen importantes cambios entre los pobladores del sur de la Península Ibérica: el modo de vida habitual hasta entonces, basado en la caza y la recolección, va cambiando paulatinamente gracias a la adopción de la ganadería y una incipiente agricultura. Junto a las cuevas, el uso estacional de poblados al aire libre es cada vez más frecuente, como el localizado en Arroyo Vaquero.

Estas comunidades perfeccionaron la industria de la piedra tallada y elaboraron nuevas herramientas en piedra pulimentada, dedicada especialmente al trabajo de la madera. También fabricaron las primeras cerámicas.

Durante el Calcolítico, o Edad del Cobre (hace entre 5000 y 3800 años), sabemos que en las costas de Estepona, junto a la ganadería y la agricultura, se produce un importante aprovechamiento de los recursos marinos. Esta frecuentación del litoral propició a su vez una mayor explotación de los afloramientos de sílex de la zona de Corominas.

Prueba de estas frecuentaciones del litoral son los cientos de hoyos llenos de materiales arqueológicos descubiertos en el yacimiento de La Alberica. Otros yacimientos coetáneos son el Cerro del Alcornocal, Las Abejeras, Las Cacerías, La Escribana y las Mesas de Saladavieja.

Entre el Neolítico y la Edad del Cobre se produce un fenómeno muy extendido: el megalitismo, los enterramientos en dólmenes, grandes sepulcros colectivos realizados con piedras de gran tamaño. En la necrópolis de Corominas se han excavado cinco dólmenes intactos, que han conservado perfectamente los ajuares depositados en su interior. Las tumbas se realizaron revistiendo fosas excavadas en el terreno con grandes piedras (ortostatos), cubiertas a su vez por túmulos de tierra y piedras que servirían para que las tumbas pudiesen ser vistas desde cierta distancia, funcionando probablemente como auténticos hitos en el territorio que vincularían al grupo que hacía uso del cementerio con la tierra que explotaban para garantizar su subsistencia.

Los primeros poblados prehistóricos estables. La “Edad del Bronce”.

Durante las fases finales del Calcolítico y los momentos iniciales de la Edad del Bronce, hace unos 3800 años, surgen en la zona una serie de asentamientos situados en altura, entre los que destaca el Cerro de Los Castillejos, un poblado que domina desde la falda de Sierra Bermeja una vía de comunicación importante entre la costa y el interior. En estos yacimientos se constata la presencia de la conocida como “cerámica campaniforme”, decorada con motivos geométricos incisos practicados sobre el barro previamente a su cocción.

Es también a partir de estos momentos cuando se generaliza la metalurgia del cobre, muy escasa durante la fase anterior. En este sentido, es muy probable que algunos de los útiles metálicos procedentes de los yacimientos esteponeros de la Edad del Bronce se deban al inicio de la minería en los afloramientos de mineral de cobre de Sierra Bermeja, como los del río Guadalmansa. No será hasta muy finales de este periodo (hace 3.200 años) cuando se añadirá estaño al cobre, elaborándose auténticos bronces. De esta época se conocen poblados como Lomo Redondo.

Los cambios en las sociedades prehistóricas de la Edad del Bronce también se reflejan en sus necrópolis, como la que reutiliza los dólmenes de Corominas con una serie de enterramientos individuales, dispuestos en posición fetal, con unos ajuares en los que destacan los elementos metálicos, las cerámicas campaniformes e incluso una espiral de oro. Todo apunta a que los habitantes de estos primeros poblados estables quisieron “apropiarse” de las antiguas señas de identidad de sus antepasados, sus cementerios, reivindicando de ese modo su ancestral vínculo con estas tierras.

II Congreso de Prehistoria de Andalucía

Corominas. La primera necrópolis megalítica del litoral malagueño

Corominas, una Necrópolis megalítica en el ámbito litoral malagueño

VENUS DE ESTEPONA

Sala I

Edad del Cobre

Durante las excavaciones realizadas en 2011 en un solar ubicado en Arroyo Vaquero,  actualmente donde se encuentra el Hospital de Estepona, se encontraron en una serie de subestructuras llamadas hoyos, una serie de ídolos o amuletos tallados en roca siendo la mayoría de ellos placas rectangulares, sin embargo se localizó una figura con características antropomorfas como la Venus.

La Venus de Estepona es una figurita de pocos centímetros moldeada en arcilla (barro cocido), denominada como tal por el lugar en el que se encontró y por su morfología de cuerpo de mujer. La Venus tiene una antigüedad aproximada de 5.000 años antes de nuestra Era, en el tránsito del Neolítico a la Edad del Cobre.

GRAN OLLA

Sala  I

Edad del Cobre

Al igual que la Venus de Estepona, esta  gran olla  de cerámica realizada a mano, fue encontrada en buen estado de conservación en el interior de una de las subestructuras (hoyos) durante las excavaciones del solar donde actualmente se ubica el Hospital de Estepona. Posiblemente perteneciese al ámbito doméstico de los habitantes de la zona.

Se dató alrededor del año 5.000 a.C. 

OLLITAS Y VASO

Sala I

Edad del Cobre

Todos los objetos que aparecen en esta imagen están elaborados en cerámica a mano, pertenecen al ámbito doméstico.

Fueron encontrados en el solar excavado para la construcción del Hospital de Estepona, datados en torno a los 5.000 años de antigüedad.

CUENCO LENTICULAR Y EMBUDO

Sala I

Edad del Cobre

De izquierda a derecha tenemos un embudo, especie de vasija con cuello en forma de embudo , encontrado en el solar del CHARE (Hospital de Estepona)  y dos cuencos lenticulares, de forma compuesta por dos casquetes hemisféricos enfrentados, semejando en su forma a una lenteja. El primero de ellos encontrados en los Silos y el segundo de ellos también encontrado en el solar del CHARE. 

IDOLILLO

Sala I

Edad del Cobre

Se trata de roca metamórfica (esquisto) de estructura laminar, que resulta de la transformación de la arcilla sometida a grandes presiones.  Es un idolillo con una sutil forma antropomórfica. Pertenece al conjunto de idolillos encontrados en el mismo solar de La Loma de la Alberica que la Venus de Estepona.

ALABARDA

Sala I

Edad del Cobre

Se trata de sílex tallado, parecida a una lanza, cuya punta está atravesada por una cuchilla, aguda por un lado y con forma de media luna por el otro, fue encontrada en las excavaciones realizadas en Yacimiento de la Loma de la Alberica.

NÚCLEO

Sala I

Edad del Cobre

Se trata de un núcleo utilizado para la extracción de láminas de sílex elemento clave dentro de la tecnología del neolítico. Los productos básicos de esta industria son láminas y laminitas acordes dimensionalmente con el tamaño de los nodulos y, lógicamente, con el de los núcleos preparados de extracción.

Este núcleo fue encontrado en el Yacimiento megalítico de Corominas, datado alrededor del 3.000 a.C

BOTELLA

Sala I

Edad del Cobre

Se trata de una botella de cerámica hecha a mano, encontrada en el Yacimiento de la Loma de la Alberica.

MOLINO

Sala I

Edad del Cobre

Molino para cereal, la piedra del molino es arenisca y el utensilio de mano es diabasa o granito negro. El molino de mano es un instrumento de piedra diseñado para moler una cantidad de granos de cereal y convertirlos en sémola.​ Suelen constar al menos de dos piezas. 

Fue encontrado en la Loma de la Alberica y datado alrededor del 3.000 a.C.

Galería Prehistoria

FENICIOS Y PRESENCIA ROMANA

El fin de la prehistoria: los navegantes fenicios.

Hace unos 2800 años los fenicios, procedentes del Mediterráneo oriental, fundan una serie de asentamientos en las costas de la Península Ibérica. Tras el contacto con los fenicios, las comunidades indígenas de finales de la Edad del Bronce experimentarán importantes cambios, intensificando la explotación de los recursos naturales locales, como la agricultura y la pesca, para generar productos que los fenicios introducirán en los mercados del Mediterráneo. En breve, los autóctonos asumirán importantes cambios, como el urbanismo en base a edificios complejos con muros ortogonales, la metalurgia del hierro, el torno de alfarero, etc.

En el litoral de Estepona, en el entorno de la desembocadura de Arroyo Vaquero se han podido localizar algunos materiales cerámicos fenicios (trozos de ánforas y de grandes tinajas pintadas, llamadas pithoi) que remontan a finales del siglo VIII a.C., y que indican que en este lugar hubo un asentamiento de esta época, coetáneo al importante asentamiento fortificado indígena de los Castillejos de Alcorrín, en la cercana localidad de Manilva, donde han aparecido materiales cerámicos fenicios muy semejantes.

Un Mediterráneo dominado por Cartago: el mundo púnico.

Desde el siglo VI a. C. y hasta la llegada de los romanos a finales del siglo III a. C., los enclaves fenicios de la costa andaluza, de entre los que destacan las ciudades de Gadir (Cádiz) y Malaka (Málaga), viven momentos de gran prosperidad gracias, sobre todo, a la producción y comercialización de salazones de pescado por todo el Mediterráneo. Es una fase que se denomina púnica, ya totalmente desligada de los fenicios orientales, y donde posiblemente el nuevo referente debió de ser la gran ciudad de Cartago, en el Norte de África.

Precisamente estos momentos de prosperidad de ciudades como Malaka motivaron la fundación de nuevos asentamientos a partir del siglo VI a.C., como el Torreón de Estepona. Este poblado se convierte en el de mayor importancia de la zona, y debió de contar con un importante puerto fluvial en la desembocadura del río Guadalmansa. Se ha llegado a identificar con la ciudad de Salduba, que aparece citada en diversas fuentes clásicas. Entre otros materiales, se han hallado ánforas que debieron contener salsas de pescado de elaboración local, algunas de las cuales se exportaban a la mismísima Atenas. También se pudieron explotar desde El Torreón la agricultura y la ganadería del piedemonte de Sierra Bermeja y las ricas vegas fluviales cercanas, así como las minas de hierro y especialmente cobre situadas en la cabecera del río Guadalmansa.

Hacia el final de esta fase, tal vez vinculados a la presencia militar cartaginesa, surgen dos nuevos asentamientos en las tierras de Estepona: se trata de Cerro del Águila y Cerro Patraina, ubicados ambos en la cima de sendos cerros muy cercanos al mar y, aunque no han sido excavados, parecen ser enclaves de pequeñas dimensiones, fortificados.

Los inicios de la presencia romana

A finales del siglo III d. C. se produce la conquista romana del sur de la Península Ibérica. A partir de este momento se produce la paulatina integración de los asentamientos de tradición fenicia en el modo de vida romano, aunque durante varias generaciones el peso de la tradición fenicia se deja sentir en detalles como la escritura en alfabeto neopúnico en grafitos cerámicos o en las monedas de las antiguas ciudades fenicias como Malaka (Málaga) y Gadir (Cádiz).

Durante las primeras etapas de la presencia romana continúan habitados asentamientos como El Torreón, Cerro del Águila o Cerro Patraina, a la vez que se fundan otros como el Puerto del Burro, con una clara orientación hacia la explotación agropecuaria y de aprovechamiento de recursos mineros, como parece que podría interpretarse una pequeña fortificación situada sobre la mina del Cardenillo, vinculada posiblemente al poblamiento de la desembocadura del río Guadalmansa.

Yacimiento de "El torreón"

Salazones en la provincia de Málaga

Descubrimiento de Cilniana en Estepona

Descubrimiento de Salduba en Estepona

Las minas de cobre y el yacimiento de época romano-republicana del cerro del Cardenillo, río Guadalmansa (Benahavís)

ÁNFORA

Sala I

Época Fenicia

Este ánfora es de cerámica elaborada a torno, es decir, mediante una rueda o también conocida como «torno de alfarero» en la que se deposita la cerámica para moldearla.

Este tipo de ánfora se utilizaban para e transporte de mercancías por el Mediterráneo.

Su procedencia es subacuática y pertenecería el período púnico.

FRAGMENTO DE URNA DECORADA

Sala I

Época Fenicia

Se trata de un fragmento de urna decorado, realizado en cerámica elaborada a torno. Fue encontrada en el Yacimiento del Torreón.

PENDIENTE

Sala I

Época Fenicia

Pendiente de oro encontrado en el Yacimiento del Torreón. 

DIOS BES

Época Fenicia

Figurita del Dios Bes, encontrada en las excavaciones realizadas en el Yacimiento del Torreón. 

Este objeto se encuentra expuesto actualmente en el Museo de Málaga (Palacio de la Aduana).

COLGANTE

Sala I

Época

Este objeto se trataría de un colgante hecho en metal, bronce, encontrado en el Yacimiento del Torreón

FRAGMENTO DE PLATO

Sala I

Época Romano Republicana 2000-2300 años.

Fragmento de plato con inscripción en alfabeto neopúnico. Realizado en cerámica elaborada a torno y hallado en el Yacimiento del Torreón.

ÁNFORA DE VINO

Sala I

época Romana-Republicana

Ánfora de vino del sur de Italia, fabricada en cerámica elaborada a torno. Fue hallada en el Yacimiento del Torreón.

GALERÍA FENICIOS Y ROMANOS

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